La celebración se hace para agradecer a la lluvia y la abundancia de la cosecha que llega en este mes después de la hambruna.

Hace 40 años, el atractivo de la fiesta no era el pendón ni la reina de la fiesta. Lo más esperado eran las crujientes manzanas que vendedores ambulantes foráneos llevaban de otros lares. Esa fruta no se da en la región, por lo que durante la fiesta era la única oportunidad que los na savi tenían para disfrutarla.
Texto y fotografías: Kau Sirenio
La tradición más importante en la población Ñuu Ndikó Yùu (Cuanacaxtitlán), en la Costa Chica de Guerrero es la fiesta de San Agustín, del 27 al 29 de agosto, en la que participan las mayordomías de gasto, de castillo y de misa. Los mayordomos –mandomo, como se le conoce en tu’un savi– son los encargados de preparar la feria.
La celebración se hace para agradecer a la lluvia y la abundancia de la cosecha que llega en este mes después de la hambruna. Sin embargo, este año, la sequía azota a la región ñuu savi.
Anteriormente, con esta celebración se agradecía a Tàà Savi (señor de la lluvia), Tàà Xìì Ñú’ú (Señor Abuelo del Fuego), y a Xa’á ña Yúvìì (al Inframundo), por la abundante cosecha que se obtenía de la siembra de maíz, ajonjolí, frijol, jitomate, chile y calabaza. Sin embargo, esta tradición se perdió conforme se fue transformando la organización comunitaria con la cual dio inicio la mayordomía.
Sólo na taku ini (señores de alma viviente) saben que la fiesta de San Agustín se inició entre 1914 y 1920, una vez que la comunidad se estabilizó, luego de que durante la Revolución, en 1913, tropas de las que se ignora el bando al que pertenecían, entraron a matar a los varones, desde niños hasta adultos, e incendiaron la comisaría y violaron a las mujeres, con el argumento de que era un pueblo zapatista.
La mayordomía de la fiesta patronal de la comunidad de Cuanacaxtitlán se elige el primer domingo de mayo, en una asamblea comunitaria con la presencia de los señores principales, en compañía del comisario. Se compone de tres mayordomos principales. El de gasto, que se encarga de la alimentación de los músicos que visitan a la comunidad, así como otros visitantes de comunidades aledañas. El de misa, que se responsabiliza del adorno de la catedral, del desayuno de la danza, para el día de la presentación y durante los nueves días de la oración, así como de comprar cohetes y pagar la misa en nombre de todos los habitantes de la comunidad sin importar diferencias religiosas o partidistas.

El mayordomo de castillo –juego pirotécnico– se encarga de pagar al coehtero que prepara el castillo de la noche del 28 de agosto, así como del torito, el venado y la danza de la tortuga, que regularmente se improvisa.
Los tres mayordomos, durante el ensayo de la danza, se encargan de llevar comida, cena y agua fresca para la música de viento y los danzantes.
El fundador de la policía comunitaria Filemón López habló para TatyiSavi de la fiesta y de la importancia de cada mayordomía, ya que esta responsabilidad es el primer paso para ser comisario municipal de Cuanacaxtitlán.
El varias veces comisario municipal recordó que antes los pobladores debían ser mayordomos, pero además debían de haber prestado servicio como topiles (mandaderos) y servicio comunitario, y especificó que después hay que ser topil primero de la Iglesia, así como fiscal segundo y primero, policía, comandante segundo y primero y mayordomo de misa, castillo, hasta de gasto. Pero previamente haber sido mayordomo de otras fiestas o santos, podían ser candidatos a comisarios, pero en la actualidad este proceso ya no se respeta.

El primer día de la fiesta propiamente dicho se conoce como «la amanecida» o presentación de la danza y lavado de la parroquia, porque en ese día se inicia el novenario; además, se presenta la danza que acompañará a la cofradía durante los nueves días de novenario, mientras que en la casa de mayordomo de castillo se construye una enramada.
«Antes, la fiesta de San Agustín se iniciaba con la presentación de la danza ante el patrón San Agustín; durante el día, las mujeres se encargaban de lavar el vestuario de los distintos santos que hay en la catedral, así como arreglar los candelabros y floreros; luego, acompañamos a la danza para ir a la casa de mayordomo de misa, donde se ofrece la comida a todos los que participan en la fiesta», explicó Filemón López.

La segunda actividad de la fiesta es kìvi tyátyi nduku (corte de vara), jornada que se realiza en la casa del mayordomo de castillo, donde se reúnen las autoridades de la comunidad para cortar las varas que servirán de armazón para el castillo. Durante el día se presenta la danza de la Conquista –una representación de la invasión española a Tenochtitlán–; por la tarde recorren las calles principales con el armazón del castillo, así como el del torito, el venado y la tortuga, animales que forman parte de la identidad ñuu savi y presentes en la fiesta.
López García explicó que la fiesta de agosto es la más importante por su característica organizativa, ya que prácticamente es donde saldrá el nuevo comisario. «Después de la fiesta, el mayordomo de gasto descansará por un año, para que sirva como máxima autoridad. Pero, actualmente, muchos de los que han sido comisarios no tienen la experiencia, porque no fueron mayordomos; fueron electos porque son maestros o por la imposición de los partidos políticos».
En los últimos años, la feria de San Agustín ha cobrado otro aspecto. Los jóvenes de la comunidad se organizan para que los días 27 y 28 de agosto realicen actividades deportivas, principalmente ajedrez, basquetbol y futbol, a las que acuden jóvenes de otros municipios.
Desde 2014, a la feria anual de Ñuu Ndikó Yùu (Cuanacaxtitlán) se le han agregado otras actividades como el paseo del pendón, copiado de la feria de Chilpancingo; exposiciones fotografías, concurso de grafitis y noches bohemias con los músicos de la comunidad.
Hace 40 años, el atractivo de la fiesta no era el pendón ni la reina de la fiesta. Lo más esperado eran las crujientes manzanas que vendedores ambulantes foráneos llevaban de otros lares. Esa fruta no se da en la región, por lo que durante la fiesta era la única oportunidad que los na savi tenían para disfrutarla.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), la comunidad cuenta con 3,494 habitantes, descendientes de la nación Ñuu Savi, un porcentaje de mexicas migrantes que se asentaron al lado noreste. La principal actividad es la agricultura y la ganadería en poca escala.











