Los diálogos nacionales comenzaron en febrero de este año con un ejercicio piloto en Xalapa, Veracruz, estado marcado por la represión y la exclusión de comunidades rurales.

Texto: Kau Sirenio
Fotografía: Cortesía
Puebla, Puebla a 10 de julio.-La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concluyó con la primera etapa de los “Diálogos por la Justicia Abierta” en Puebla; es el quinto estado que recorre esta iniciativa propuesta por el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz.
Con este foro, el Máximo Tribunal busca saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas: transformar un sistema judicial históricamente lejano, burocrático y ajeno a las realidades comunitarias; en una estructura accesible para las personas de a pie.
Este ejercicio ya recorrió en los estados como: Querétaro, Quintana Roo, Oaxaca y Baja California, con el fin de romper las paredes del formalismo jurídico. Bajo el mismo techo confluyeron juzgadores federales, magistrados locales, litigantes de colegios de abogados; al evento llegaron los protagonistas del foro: los pueblos indígenas y comunidades afromexicanas que no acudieron no como espectadores, sino como portadores de agravios acumulados ante un sistema que secularmente los ha ignorado.
Durante el encuentro, Karina López Regalado, directora general de Atención y Participación Social de la SCJN y responsable de la organización, admitió la urgencia de una transformación institucional: “Son tiempos de cambio y la mejor respuesta de las instituciones de justicia no es el silencio ni la distancia, sino la apertura”.
La funcionaria acudió en representación del ministro presidente, allí dijo que el reto actual frente al descontento social que: “Escuchar no debilita, por el contrario, fortalece a la propia justicia”.
En su intervención, el director general de la Unidad de Transparencia de la Corte, Abraham Montes Magaña, apuntó que la gobernanza contemporánea ya no puede sostenerse sin rendición de cuentas, participación ciudadana y herramientas digitales.
También se sumaron voces de funcionarios estatales y judiciales, entre ellos Andrés Cuapio Reséndiz, del Tribunal de Disciplina Judicial; Pedro Antonio Martínez Hernández, del Consejo de la Judicatura local; la magistrada María Belinda Aguilar Díaz, presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Puebla; y Karla Michel Salas Sánchez, fiscal especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género contra las Mujeres.
Durante la jornada se trabajó en cinco mesas de trabajo, donde el debate técnico se confrontó con las carencias del territorio. Los participantes pusieron nombres, rostros y números a problemáticas estructurales bajo los ejes de “Justicia intercultural, pueblos originarios y acceso territorial a la justicia” y la urgente reforma civil y familiar encaminada a la oralidad.
La discusión subió de tono cuando se abordó temas sensible como juzgar con perspectiva de género, salvaguardar los derechos de las infancias, personas con discapacidad y la población migrante; además, de analizar la justicia restaurativa.
Para las comunidades indígenas y los sectores vulnerables, la falta de intérpretes calificados, el racismo institucional y el desconocimiento de los sistemas normativos internos siguen siendo los principales cerrojos que impiden un acceso efectivo a la legalidad.
Los diálogos nacionales comenzaron en febrero de este año con un ejercicio piloto en Xalapa, Veracruz, estado marcado por la represión y la exclusión de comunidades rurales. Tras esa primera experiencia, los foros se expandieron a las distintas regiones del país.
La primera etapa de los Diálogos por la Justicia Abierta terminó y la SCJN se comprometió a un modelo pluricultural y humanista. No obstante, las experiencias y propuestas acumuladas ahora entran a un proceso de sistematización.
Para las comunidades indígenas, afromexicanas y las mujeres que enfrentan la impunidad cotidiana, la verdadera justicia abierta no se medirá por el éxito de los foros, sino por la capacidad real del Poder Judicial para desmantelar sus propias prácticas discriminatorias y emitir sentencias con dignidad.









