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Nà kana yó Savi / Invocar a la lluvia

Ta Yiva Si’i, El padre y madre, invocando a la lluvia en el Cerro Grande. La Victoria y Tlaxco,  Guerrero.

La lluvia es un espíritu (yoko) que habita en su casa (ve’e savi). Ahí mora durante varios meses en el tiempo de secas (ñumi).

Texto y fotografía: Jaime García Leyva* 

I

Ñuu Savi, el pueblo de la Lluvia, tiene como entidad sagrada a Savi, la lluvia y esta otorga identidad a habitantes de Puebla, Oaxaca y Guerrero. Desde principios de abril la gente de la lluvia, Nà Savi, acuden a la cima de los cerros, colinas, cuevas, manantiales y lugares sagrados para invocar con rezos, plegarias, lenguajes rituales, ceremonias al espíritu de la lluvia. 

El ritual para invocar a la lluvia: Nà kana yó Yoko Savi ka’un; data de un pasado mesoamericano que ha tenido continuidad, se ha modificado y reelaborado, incorporando nuevos elementos y cumple la función de articular a la población en torno a su deidad sagrada, reactivar su memoria colectiva y formas de organización social. 

La lluvia es un espíritu (yoko) que habita en su casa (ve’e savi). Ahí mora durante varios meses en el tiempo de secas (ñumi). En abril es necesario acudir a lugares sagrados para invocar a las nubes, el viento y el agua de los 13 mares que ayudarán para la buena siembra y hagan germinar el maíz, frijol, calabaza, chile, chilacayote y otras semillas. Es necesario invocar a la lluvia, a savi, con palabras, bebida, comida, danza, flores, tabaco, copal y ofrendas. La celebración se ha resemantizado. 

El 25 de abril se invoca a Savi. En el santoral católico se transmuta con San Marcos que representa a la lluvia. Y en torno a este santo se inician las actividades del ciclo agrícola. La transposición de dicho santo ha obligado a modificar ciertos patrones rituales. 

II

El ritual en torno a la lluvia convoca a los habitantes quienes asumen roles específicos. Desde el 19 de abril inician las actividades para celebrar a Savi que implica la colaboración de los individuos, los ancianos, los mayordomos, las autoridades comunitarias, Ta yiva si´i (el padre y madre), las mujeres y los niños. 

La actividad más importante es subir a la cima de los cerros sagrados, cuevas o manantiales para llamar a Savi, en ocasiones representado por piedras redondas o ídolos considerados de un alto valor y respeto por la gente. Savi ka’nu, tyee, si’i, kuika, kutu, sukun, nami…(Lluvia grande, mayor, mujer, rica, adornada, alta, cascada…)  tiene una gran importancia como proveedor del agua, la vida, bendiciones, fuerza y las buenas cosechas para la gente de la lluvia.

Muchas de las actividades inician desde mucho antes con la conformación de las mayordomías, la preparación de los castillos, los ensayos de los danzantes, en la preparación del individuo que va a rezar y pedir la lluvia, la compra de los cohetes, la comida, ir a preparar el altar, comprar el aguardiente y el copal y diversas actividades.

III

Ta Yiva Si’i (el padre y madre) es el especialista de la palabra encargado de invocar al espíritu de la lluvia. Invoca mediante un rezo imbricado de palabras poéticas, respeto y solemnidad, basado en técnicas de la oralidad. Las plegarias de invocación duran varias horas y son argumentaciones, fórmulas rituales, persuasiones, repeticiones, difrasismos y paralelismos. 

También se vale de elementos materiales como manojos de flores, velas, cigarros, copal, aguardiente, las varas de mando, ramas de ocote y se sacrifican animales como chivos, toros, guajolotes o gallinas. 

El rezo es muy importante en el proceso ritual. Si se cumple las bendiciones llegaran para el pueblo. En caso contrario, si el ritual no se cumple o no se lleva de acuerdo con la tradición, caerán desgracias sobre los habitantes, vendrán aguaceros y huracanes, las serpientes se meterán a las casas, los alacranes picarán a la gente, el maíz no va a crecer y habrá sequía. 

El especialista de la palabra es un señor grande (tata xikua’a) conocedor de las estrategias de la oralidad y un hombre de sabiduría, conocimiento y respeto en los pueblos. Su aprendizaje viene de la enseñanza de sus padres y abuelos, así como la experiencia en la vida y en cargos comunitarios. 

IV

Con la invocación a la lluvia se inicia el ciclo agrícola para Nà Savi. Es uno de los rituales más importantes y se encuentra articulado con otros eventos de su calendario religioso. Las actividades como la preparación del tlacolol, la siembra, el cuidado de la milpa, la cosecha y el compartir los productos. 

La petición de lluvias significa pedir permiso e invocar al espíritu de la lluvia para que provea de fertilidad, bonanza, bendiciones, fuerza, seguridad y un buen temporal. El ciclo se articula con otras actividades como la siembra de la flor de cempaxúchitl en julio y agosto; se prolonga hasta mediados de septiembre cuando los primeros elotes empiezan a germinar y son ofrendados en el xilocruz y a San Miguel, el 29 de septiembre.

Las autoridades comunitarias y las familias participan en el ciclo agrícola. Las formas de trabajo de colaboración comunitaria como el cambio de mano entre hermanos (sama nda’a na ntà’an yo) se despliegan. Este consiste en el apoyo mutuo en las faenas agrícolas y colaboración entre compadres, hermanos y miembros del pueblo y que posteriormente es correspondido a quien lo solicite. 

Esta figura organizativa articula a la población en el trabajo. Durante la temporada de lluvias se tejen historias, cuentos, mitos y leyendas que circulan en las parcelas y los tlacololes donde se trabaja y se honra a su entidad mítica.

En octubre y principios de noviembre Nà Savi celebramos la fiesta de los muertos (vikó ndii). Una celebración para honrar a nuestros muertos. En el pensamiento mítico, y la cosmovisión de los pueblos, los muertos retornan para compartir lo cosechado y una manera de agradecer a las almas de los antepasados, que vienen a hacer justicia, es ofrendarles los mejores alimentos.

V

El ritual de invocación a la lluvia es una celebración de ascendencia mesoamericana. Es la reproducción cotidiana de la identidad a partir de prácticas concretas y simbólicas. Una experiencia milenaria, que se ha diversificado y reelaborado, pero que articula a Nà Savi y les permite recrear su memoria colectiva y sus formas de organización social en el amplio territorio del Ñuu Savi.

*Dr. Jaime García Leyva / Historiador y antropólogo social ñuu savi y profesor de la UAGro

Un Comentario

  • Sonia Serrano Griego
    Responder

    Qué maravilla de dato histórico de costumbres ancestrales!
    Y completamente de acuerdo con no celebrar la invasión sufrida por España de la mano de Cortés y la horda de asesinos que comandaba

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