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Filosofía Ñuu Savi (Pueblo de la Lluvia / Mixteco)

Algunas categorías en la Filosofía de la Comunalidad Ñuu Savi

Escribe: Ignacio Ortiz Castro*

PREÁMBULO

1. ¿Por qué siendo la Nación Mixteca UNA está dividida en 3 estados de la República Mexicana?

2. ¿Qué se es: ñuu savi, ñuu davi, ñuu sau, mixteco, oaxaqueño, guerrense, poblano…?

3.- ¿Hay algo que identifica y da identidad?

4.- Hay un derecho, como principio humano, que permita decidir el futuro de la Nación Mixteca por sus propios habitantes en cuanto a qué hacer -acciones, proyectos- con su idioma, su educación y su territorio? o ¿siempre esperar a lo que han decidido históricamente los de afuera y las decisiones del Estado Mexicano?

Los planteamientos son en función de que históricamente nuestros pueblos se han regido (o les han impuesto), por lo general, por el Derecho Positivo de las Constituciones habidas en México; pero también por el Derecho Consuetudinario o mal llamado Usos y Costumbres. 

Dentro de ese Derecho Consuetudinario, que es del que interesa hablar en esta plática, implica una forma de sentir, vivir y estar en el mundo. Ello nos lleva a una visión del mundo o lo que se llama cosmovisión. 

Dentro de esta cosmovisión o forma de pensar y actuar en la comunidad o pueblo, podemos encontrar, darnos cuenta y vivir dentro de ciertas normas o reglas (no escritas y nada tienen que ver con el Derecho Positivo Constitucional) que regulan el comportamiento de los habitantes del pueblo, que están relacionados con la moral (moralidad), y que cada habitante lo asume hasta como una obligación o algo necesario porque es un beneficio para él mismo y su comunidad.

Esto lleva a una forma de ver, entender y actuar en la comunidad o pueblo propio (y el mundo o donde se vaya… ejemplo: algún estado de México o en EUA), es decir, a una filosofía… filosofía que es práctica, para la vida y que viene ancestralmente, desde tiempos inmemoriales; pero aunque sea una filosofía practica o para la vida cotidiana y  que regula la vida comunitaria, bien podemos reflexionar en qué consiste, con el objetivo de entenderla y hasta escribirla para que sirva a todos en el presente y a futuras generaciones de ñuu savi… y ¿por qué no?  decir al mundo, ahora que estamos en una crisis de valores y guerras a nivel mundial por la ambición y codicia de algunos países hegmónicos bien conocidos, que la Nación Ñuu Savi o Mixteca, tiene valores morales y éticos que compartir y dialogar con el mundo (y, claro, también está abierta a aprender aquello que fortalezca lo humano y el valor de la vida en el planeta tierra). 

Bien, después de este preámbulo, entremos a esos valores o categorías de la Filosofía de la Comunalidad Ñuu Savi.

I. SA’AN VILì TU’UN VA’A (DISCURSO SOBRE LO BUENO): ÉTICA

1. Ndoo (Nosotros) o en torno a la Nosotridad

En el Tu’un Ñuu Savi: Idioma del Pueblo de la Lluvia o Lengua Mixteca, hay un sonido insistente, repetitivo y hasta para quien lo oyere por vez primera, quizás le pareciera rima: Ndoo, que significa: Nosotros. Es una desinencia peculiar del Tu’un Savi (Palabra de la Lluvia) o idioma mixteco.

Se trata de una voz enfática porque realza, término recordativo porque insiste en tener siempre presente, y representativo porque es lo perteneciente (bajo un determinado contexto) de un grupo y/o una comunidad. Para ejemplificar, citaré un fragmento de un discurso recopilado por Ubaldo López García:

Ntse’e kua’à sa ka nuu ini koni kuundoo,

kuenda kua’à kuuni kuu taa de’endoo,

adi kuenda kua’a kuuni da’a ñuu

nditakani kuundoo.

Sanataka na yukunndoo

ve’e ka’nu ya’a…

(Muchas disculpas sientan ustedes en sus corazones para con nosotros,

porque ustedes son nuestros máximosRepresentantes,

así como distinguidosHijos del pueblo que son

y que juntos estén con nosotros.

Nos hemos juntado en orden

en esta Casa Grande…)

En el Taa nisa’nu se hace patente la voz nosótrica. Así, el Sa’an vilì es para hacer reaccionar a los presentes, al nosotros, a los que están reunidos en Asamblea comunal: Ndataka da’a ñuu o Ndataka ndoo, que es el pueblo, para presenciar el cambio de Representantes o guías, acto que se efectúa cada primero de enero.

Taa nisa’nu no habla para él sino para todos, así, no es sólo interés personal lo que obliga a discursar sino el interés de toda la comunidad; no es el yo individualista quien habla sino los muchos yos que pudieran estar presentes y aún los ausentes…, porque la ausencia es presencia cuando la voz colectiva ha deliberado y, sobre todo, asentido y asentado; no es voz solitaria la que pide sino la voz comunal o nosótrica manifestada en asamblea: es decir, ye nkuu ini da’a ñuu, lo que piensa el hijo del pueblo; la voz de todos condensada en vozde él, porque Taa nisa’nu  y el otro(s)conforman NDOO, es él en el otro(s) sin anularse; al discursar representa la voz nosótrica, así, la nosotridad es un hecho.

Taa nisa’nu es él en el otro(s) pero sin opacarse; su voz no se pierde entre las muchas voces; es voz importante, desde luego, pero no la única…, y es importante porque ha sabido ganarse esa consideración. Por lo tanto, no todos son Taa nisa’nu; pero todos están en la posibilidad de serlo… Así, la nosotridad no significa anulación. Yo-Colectividad conforman: Ndoo; pero sin inmolación del uno al otro, sin sobreponerse el uno al otro…, sólo de esta manera es posible la convivencia equilibrada y hasta quizás la armonía en cualquier dimensión. Individuo-Comunidad son ndoo; yo-otro(s) conforman ndoo; todos somos: Ndoo, conformándose de este modo la voz nosótrica: Mi voz está en esa voz y esa voz está en mí, porque, al final, la comunidad es por mí y yo soy yo por la comunidad; así pues:

La comunidad es un cuerpo único que debe y puede cuidar a todos sus miembros y, por lo tanto, el “común”, como se lee en los documentos, no es un colectivo indiferenciado en el cual los intereses de los miembros no cuentan y no es tampoco un conjunto de individuos que no reconocen lo que tienen en común.

Tal es la esencia de la comunidad, fundamento del concepto comunalidad y la filosofía de la comunalidad que se maneja en el presente ensayo.

Se trata entonces de un pensar colectivo, de lo que piensa el hijo del pueblo: ye nkuu ini da’a ñuu. Sólo así es posible la responsabilidad de alguna parte porque preexiste la responsabilidad en ambas, es decir, corresponsabilidad. Así, cada quien cumple su función y se reproduce y fortalece lo nosótrico, lo cual es la mejor garantía de subsistencia y permanencia y, ¿por qué no?, también de trascendencia y proyección del yo-comunalidad; finalmente, de cada uno, ya sea como conjunto o bien sea como parte, sin dejar de ser NDOO:

Cada ser humano o ñuu savi tiene como mandato personal tratar de ser mejor cada vez, sin importar la clase social. Ser mejor se demuestra respetando a los padres, sobre todo a los abuelos, que son de todos, respetando la naturaleza, respetando la vida y la cultura.

…y fuera también de todo etnocentrismo y egoísmo individualista, en otras palabras, en la conciencia de pertenecer a la comunidad propia, al tiempo de entenderse como parte del TODO; de UN TODO que va más allá de lo propio y del yo-individuo; por ello, no debe ignorarse a los otros extraños:

[…]

Ma kada u’utsa xi en da’a ñuu da’a tsayu

na ko’on xanatsa sa va’a sa diko kujndoo niddandoo,

nisa en sa na’a sa yichi ma ko

nisa en sa u’u sa nda’vi ma kinindoo xi’intsa;

[…]

(No hagamos mal a otros hijos de pueblos cercanos

para que nos tengan en buena voluntad a todos nosotros,

para que no exista recelo

y que no veamos malestares con ellos a causa de nosotros);

puesto que los “otros hijos de pueblos cercanos” o también lejanos incumben al nosotros, y lo nosótrico es posible y parte cuando se tiene “en buena voluntad a todos nosotros”, es decir, a la propia comunidad; así, la nosotridad amplía su horizonte: el nosotros frente asimismo pero también con otros iguales o extraños…, luego entonces, la nosotridad se corona nosotroredad, en otras palabras, un nosotros incluyente-incluido (en los otros).

Empero, la acción incluyente-incluido debe tener un punto de partida, y este es a partir del ndoo para hallar eco en el yo-individuo…, porque ¿cuál es la obligación del individuo concreto si no en que se hable bien de su pueblo?, ¿cuál otra si no la de honrarle? Mal da’a ñuu (hijo del pueblo -que no ciudadano-) es quien con su comportamiento permite la deshonra y el mal decir hacia su pueblo porque se deja en entredicho a todos y cada uno de los da’a ñuu, es decir, finalmente a la comunidad. La afrenta no sólo es para el núcleo familiar sino el tejido y finalmente el organismo, pues al cabo de todo no se habla mal de tal o cual individuo, tal o cual comunidad sino por extensión al mundo que se pertenece.

Mal da’a ñuu es quien permite la ignominia del mundo propio, quien no se conduce correctamente al soslayar lo conveniente y la buena moral que, afincados en fundamentos ancestrales, han permitido la permanencia en la tierra y el bien estar en la misma.

Sólo así es posible la buena acción nosótrica: la que parte del nosotros-sujeto hacia los otros vecinos o extraños, sujetos también o iguales a nosotros, a tomarlos en cuenta porque es de incumbencia; desde luego sin esperar lo mismo de los otros sujetos (aunque sea lo anhelado) o esperar a que ellos actúen primero, sino la acción nosótrica debe ser primero…, del ndoo hacia ellos nuestros iguales, para que pueda darse la reciprocidad, es decir, una correspondencia humanizada:

No hagamos mal a otros hijos de pueblos…

para que nos tengan en buena voluntad

para que no exista recelo

y que no veamos malestares con ellos a causa de nosotros;

sólo así se puede vivir bien: kundeku va’ae’; seguramente no existe otra forma mejor de un vivir agradable: kundeku viie’; en este planeta la nosotroredades el fundamento.

El comportamiento nosótrico se afinca en la obligación autoimpuesta del ndoo: no al doble malestar: el del otro, como prioridad y, el de nosotros “a causa de nosotros” mismos; el malestar se torna ambivalente y puede multiplicarse como eco en la cueva de la montaña…  Ndoo es fundamento de la moral nosótrica, es responsable del malestar en el mundo y, simultáneamente, del bienestar en el mundo mismo; de él depende la proliferación o inhibición tanto del uno como del otro…, su acción para bien o para mal tiene repercusión porque forma parte de UN TODO que es comunidad planetaria. Ndoo no se agota en ciertos límites, sino que lo trasciende, conformándoseun Ndoo cósmico (como concepto metafísico) desde siempre. 

Abordemos las siguientes categorías de la Filosofía de la Comunalidad. 

II. PRAXIS NOSÓTRICA: ALGUNAS CATEGORÍAS DE LA FILOSOFÍA DE LA COMUNIDAD

Desde el inicio del Tiempo se es Ñuu Savi (Pueblo de la Lluvia) en particular y por lo mismo ñani-ku’va (hermanos-hermanas); pero simultáneamente parte de la comunidad planetaria, así, la territoraliedad no es obstáculo a lo humano ni separa al ser humano; la comunidad es comunidad de propios y extraños, por lo tanto, la hospitalidad o Na kundeku tnaae’ es muestra de afecto humano, de aceptación del extraño y en pos de su hermandad para que todo mundo sea ñani-ku’va (hermano-hermana); es la mejor muestra de convivencia para hacerse acercar a los otros propios y extraños, acercamiento que genera simpatía y amistad; así a la nosotroredad le es también consustancial la empatía. 

1. Na kundeku tnaae’: Hospitalidad

Quizás la hospitalidad sea la mejor forma de mostrar fraternidad, ya que la casa propia, la comunidad propia o hasta el territorio mismo se vuelve familiar. Se es en el fondo ñani-ku’va, aunque con diferencias y particularidades y quien entre, aunque de paso, es parte de la comunidad, ya que todos somos hijos de la madre tierra, nada es propio, puesto que finalmente estamos de paso por esta vida y se volverá al seno de la madre tierra, y lo menos que se puede hacer, es compartir lo que se tiene prestado o lo que es de todos en este estar pasajero…; por ello, quien de paso esté, por esa mera casualidad es da’a ñuu ocasional.

Todos somos hijos de algún pueblo (da’a ñuu) y cada quien posee su propia particularidad, como por ejemplo da’a ñuu savi (hijo del pueblo mixteco), pero finalmente, todos compartimos la cualidad de ser da’a ñuu ñeyivi: hijos de los pueblos del mundo y, (por el mismo estilo, hijos de la madre tierra) por lo tanto, hay un hermanamiento que vincula, y na kundeku tnaae’ lo refrenda. De pueblo a pueblo, de familia a familia, de individuo extraño a pueblo…, la hospitalidad siembra amistad, refrenda lazos afectivos, cosecha hermandad y, sin duda alguna, genera amor fraterno.

Si en el cristianismo puede hablarse de amor fraternal como clave del mundo, la hospitalidad es condición sine qua non de esa clave…, porque ¿cómo puede darse ese amor fraternal sin una condición preexistente? Sólo abriendo las puertas de la casa propia, sólo conviviendo, dialogando en el seno del hogar y la comunidad, porque sólo así se entiende y conoce al otro: sea vecino o extraño; entendiéndolo se da el entendimiento propio y posiblemente al hombre de otras latitudes. Sólo así podrá saberse qué se tiene de igual y cuál la diferencia. Al entender al otro, se da la oportunidad de entenderse a sí mismo.

Al convivir con el otro se le acepta: Na kundeku tnaae’: Convivamos un rato…, también implica: muestra tu forma de ser, de comportarte, de estar con nosotros; muestra tu humanidad, en otras palabras, muéstrate a ti mismo al tiempo que a los otros con quienes estás en el mundo: tu comunidad. Así el conocimiento será recíproco, y sólo así podría darse una justificación de empatía o rechazo, no antes, conviviendo un rato, mostrándose tal cual se piensa, se siente y actúa en el mundo. Una vez dada la convivencia puede opinarse, emitirse un juicio. Na kundeku tnaae’ es abierto al principio, no prejuiciado, el “juicio” sentipensado (que no únicamente razonado) vendrá después de acuerdo a la opinión positiva o negativa que pudiera generarse; mientras tanto, todo mundo tiene la oportunidad de mostrarse tal cual. El rechazo o la aceptación se dará de acuerdo al respeto mutuo; mas es necesario mostrarse mutuamente, sobremanera quien abre las puertas, porque quien abre sus puertas devela su forma de estar en el mundo, su sincerarse es primero, luego, toca al otro sincerarse:

De entrada ofrecen su “corazón” y todo lo que tienen a su alcance a quien o quienes lleguen a visitar; y en correspondencia esperan de los visitantes una actitud de amabilidad y de humildad. Una actitud contraria obliga a los lugareños a adoptar una actitud de rechazo hacia los visitantes, porque lo que más buscan los pueblos es una relación de armonía y de convivencia con gente que necesariamente comparta lo que ofrecen […].

Sincerarse es abrirse y mostrarse tal cual se es, es dar a conocer el mundo al que se pertenece; pero ello no es posible sin la previa oportunidad que tiene todo da’a ñuu ñeyivi (hijo de los pueblos del mundo) de convivir al menos un rato.

Na kundeku tnaae’ fortalece las relaciones humanas porque permite acercamiento, refrenda lazos humanos que inciden en la humanización; al humanizar al otro surge la humanización de sí mismo y la oportunidad de que sea un proceso recíproco, pues no se descarta la posibilidad de un proceso de ida-vuelta. De este modo, gana el individuo concreto, ganaría la especie humana y el mundo se vuelve Casa de Todos: Casa de la familia humana. El mundo mismo se vuelve ñani-ku’va (hermano-hermana). Si al amor fraternal cristiano se le ha nominado santo o divino por lo sublime, también, paralelamente, podría adjetivarse de: “santa hospitalidad, la hospitalidad que nos había enseñado, miles años de antes, el dios bueno”.

Ser hospitalario es entender al otro en sus necesidades y esperanzas, y de que no sólo la comunidad sino el planeta tierra es La Casa de todos los hombres, Comunidad planetaria. Así, hospitalidad conlleva solidaridad, mejor dicho, la fundamenta, puesto que en este mundo todos necesitamos de todos; nadie es autosuficiente.

2. Na chindee tna’ae’: Solidaridad

Na chindee: apoyar; tna’a: recíproco; e’:nosotros; apoyémonos o ayudémonos los unos a los otros. Tal es la consigna en el mundo. Si se es da’a ñuu (hijo del pueblo), entonces lo menos que puede hacerse es comportarse como tal, como hijos del mismo pueblo: ñani-ku’va (hermanos-hermanas). La solidaridad es otro pilar de la hermandad y es argamasa del amor fraterno no sólo entre da’a ñuu sino más allá: de una posible fraternidad universal. Na chindee tna’ae’ refuerza lazos afectivos con los que se encuentran cerca y con los que se ubican fuera: de individuo a individuo, de pueblo a pueblo, de nación a nación.

Presupone colaboración no competencia; se es individuo de la comunidad no un individuo contra el pueblo: yo soy yo por la comunidad y la comunidad es por mí; el planeta tierra no debiera ser arena de todos contra todos sino la casa de todos; sólo sintiendo y entendiéndose así puede hacerse de este mundo un lugar menos hostil y por ende menos injusto. Ciertamente esta vida es lucha, pero no debiera ser de todos contra todos sino de esfuerzo: … “es necesario que luches contra las vicisitudes […]. Tu oficio principal, será después del campo, luchar, porque en este Mundo se vive luchando”.

Lucha por la subsistencia, pero afincada en el trabajo. Trabajo y esfuerzo se complementan. Laboriosidad y empuje son cualidades indispensables para vivir y en tal sentido la lucha es en el mundo no contra el mundo; pero en la vida hay vicisitudes contra las que habrá que luchar y de alguna manera se nadará  a contracorriente, y entonces habrá que enfrentarlas con empuje, para cambiar hasta el mismo mundo si así lo requiere la circunstancia histórico-social; pero no se sale al mundo en principiocon malicia y competitividad individualista, sino con esfuerzo y colaboración, pues esto último implica na chindee tna’ ae’. En el fondo se trata de superación individual y no de competitividad individual: el individuo concreto debe superarse, pero no para competir, sino para colaborar; superación-colaboración vs. superación-competitividad.

El individualismo exacerbado o egoísta queda relegado y sólo relativamente tendrá cabida en la cosmovisión nosótrica; a diferencia de la cosmovisión individualista occidental, en la cual tiene más posibilidades puesto que le es consustancial. La cosmovisión europea se centra en el yo-individuo: Sobre el yo-individuo concreto gira el mundo y llevado al extremo conduce al individualismo egoísta; en el mejor de los casos puede darse un egoismo conciente en el sentido de que lo conveniente al yo conviene al otro o viceversa, lo conveniente al otro conviene a mí y mis intereses. Quizás sea la mejor forma del individualismo: el individualismo consciente. Empero lo individual es sólo una dimensión de la realidad, lo social es la otra; por tanto, el mundo es bidimensional: Yo-Colectividad.

Podría decirse que el individualismo es la esencia del hombre europeo y el comunalismo o colectivismo lo es para el americano autóctono; así lo entendió el historiador Padre Gay, cuando en 1881 afirma: 

En Europa los pueblos son aglomeraciones de individuos, cada uno de los cuales tiene su valor y su significación propia, que no pierde por entrar en sociedad; en América, el indio nada vale, desapareciendo en la comunidad, con la que forma una masa compacta y bien unida. La presunción, el orgullo y la ambición, tan comunes en el resto de la tierra, son desconocidas para el indio: el egoísmo es palabra que no tiene significación aquí. No es el indio un ser envilecido, es un hombre que no piensa en sí mismo y que es todo de su pueblo.

En el peor de los casos, la comunidad puede subsumir al individuo concreto, como quizás pueda desprenderse de esa visión nosótrica, y no es de dudarse un opacamiento individual, seguramente, en algunas culturas autóctonas americanas; pero no ha sido el caso y/o la constante en todas.

Sea la comunidad, la nación o el planeta mismo, requieren esfuerzo y colaboración desde el plano individual y desde el colectivo; de ahí que Tniñu ñuu o trabajo del pueblo (tequio), sea fundamental para la comunidad, el país o la tierra misma.

3. Tniñu ñuu: Trabajo del pueblo (tequio)

Desde el enfoque personal yo soy parte de una comunidad y ella parte de mí: todos y cada uno de los individuos la conforman, sostienen y la comunidad ampara a todos y a cada uno por igual. Ir contra ella es ir contra todos y cada uno de nosotros, es decir, el pueblo mismo. La ruina del pueblo es la ruina de todos; la comunidad muere con todos; por ello su colapso resulta fatal, luego entonces, habrá que ser solidarios desde dentro y desde fuera o dónde se esté. La declinación del pueblo es declinación propia; su permanencia es la propia permanencia, porque ahí estriba el estaren el mundo y seguramente el bienestar y desde luego el refrendo de la identidad, por ello resulta imprescindible: esfuerzo y cooperación, en una palabra: trabajo: ““No es la piedad, señores, dijo, la única que redime al hombre, es el trabajo al que debemos levantarle altares” […] Hermanos: he decidido radicarme entre vosotros para enseñaros la doctrina del trabajo””. No exclusivamente en la memoria oral se repite la enseñanza ancestral y en boca del Taa nisa’nu, sino por fortuna, también algunos intelectuales mixtecos han hecho referencia al pretérito viviente, como lo fue el caso del Maestro mixteco Abraham Castellanos, quién en una interpretación hermenéutica, buscó la confluencia de tres vertientes: la vivencia colectiva presente en su época, la historia de su propia cultura y el documento (códices y mitología).

¿Por qué “la doctrina del trabajo”? Simplemente porque el vasto territorio ñuu savi, en su mayor parte es una orografía difícil; por lo mismo la subsistencia nunca ha sido fácil, de ahí que el trabajo no sólo haya sido crucial para la subsistencia sino para la propia trascendencia. En un territorio tan disímil geográficamente, había que esforzarse y, precisamente ahí estriba el éxito, en otras palabras: el logro de la virtud. Trabajo es virtud y, por ende, resulta cualidad moral:

…pero hoy tienes que comenzar a trabajar por tu subsistencia […] Es el trabajo hijo mío, lo que hizo felices a nuestros antecesores que tanto hicieron por el buen nombre de nuestra nación [Mixteca].

[…]

Sea pues hijo mío, tu primera obligación…, el trabajo. Con el trabajo no te faltará nunca el alimento con que conservarás tu vida; tus hijos y tu esposa no carecerán de nada y tus semejantes te respetarán; porque á ninguno dañarás y serás siempre bueno no pensando en las cosas que nuestros padres que fueron muy sabios condenaron.

El trabajo será el valor mayor para la especie, incluida por supuesto la mujer:

…entraste en la edad en que debes comenzar a trabajar para que no seas más tarde una mujer inútil. […] Trabaja de día y de noche sin descansar un momento, porque nuestros padres que fueron muy sabios nos decían que la gente que no trabaja siempre está enferma y piensa en hacer cosas malas.

Valor que trocará en atributo personal, pues dará sustento moral y una posición social aceptable al individuo concreto: ahí estriba la virtud. Esta cualidad moral conlleva cierto don a quién(es) la practica(n), pues derrama ciertas gracias “a los que no viven en la indolencia”.

Así, hasta cierto punto, es cualidad moral y por lo mismo libre, pero al mismo tiempo alerta y hasta obligación porque indolencia y ociosidad deben evitarse, ya que finalmente son vicios y el individuo concreto debe menospreciarlos: “Odia los vicios y principalmente la ociosidad porque es la puerta por donde entran al corazón todos los demás vicios.”

La ociosidad y la indolencia son defectos que causan afrenta y, en tal sentido, es situación lamentable la de aquel “que muera ignominiosamente”. Sustento y moral van aparejados en la “doctrina del trabajo”: Na kada tniñue’ nuu miñie’ kundeku va’ae’ nuu nkuu januu vaae’: Trabajemos si queremos vivir con tranquilidad y si tenemos un poco de vergüenza, tal es el imperativo categórico para da’a ñuu savi (el hijo del pueblo mixteco).

Más aún: la doctrina del trabajo, se fundamenta precisamente en la comprensión trascendental del mismo, en el sentido de que ahí estriba la virtud personal y la grandeza de la comunidad y más allá de esta, de la nación, porque el trabajo en su mayor acepción, proyecta y hace trascender al mundo particular como un todo: porque el trabajo “hizo felices a nuestros antecesores que tanto hicieron por el buen nombre de nuestra nación [Mixteca]…”.

Desde luego, no se piense que se hará “un trabajo sin retribución”, sino que además se debe pagar “su justo precio”, porque se debe ganar “el pan para sostener a vuestras familias”. Así, trabajo y equidad serán el éxito de y para la comunidad y, consustancialmente, será lo que procurará la virtud. 

Trabajo y equidad son principios morales apreciables para el individuo concreto; mas tales cualidades quedan limitadas si no van más allá del mismo individuo, y como da’a ñuu (hijo del pueblo), debe refrendarlas en lo personal y en lo colectivo. El pueblo necesita del esfuerzo de todos y cada uno de sus hijos: Tniñu ñuu: Trabajo para el pueblo (tequio). Fortalece la comunidad al tiempo que beneficia a todos y cada uno.

En el interés de la comunidad se cifra el particular interés, por ello, el trabajo para el pueblo es corolario de la doctrina del trabajo, al concebirse el servicio voluntario sin pago o estipendio alguno: …“Se hicieron cimientos, la gente trajo piedras y cal en abundancia, y no aceptaba retribución alguna.” Es esfuerzo colectivo, única manera de fortalecerse individual y comunalmente; de modo concomitante es ejemplo porque todos acuden, se da la convivencia que genera alegría y resulta satisfactorio porque ahí se concretiza el esfuerzo comunal, lo cual finalmente se traduce en grandeza; quizás sea la mejor manera de pensar la estancia en el mundo: Du’a, jani dikie’ kundekue’: Así, el pensar (de esta manera) es vivir.

Na chinde tna’ae o solidaridad no sólo se traduce en Tiñu ñuu o trabajo del pueblo, sino también en Da’an: Ayuda mutua.

4. Da’an: Ayuda o apoyo mutuo.

4.1. Como trabajo

Na chindee tna’ae’ conjunta esfuerzos no los disgrega; éstos se traducen en convivencia y da’an (apoyo mutuo). Es vuelta de mano, es decir, apoyo o ayuda recíproca entre familiares y no familiares:

…[se] establecen formas organizativas donde grupos de 20 a 30 campesinos se reúnen para acudir a realizar trabajos de alguien. La regla es ir entre todos a realizar el trabajo de un miembro del grupo, al día siguiente acuden los mismos para ayudar a otro integrante del grupo, y así sucesivamente hasta agotar la primera ronda de actividades. En estas actividades participan niños y jóvenes de distintas edades; la única condición es que resistan todos el ritmo de trabajo de los mayores;

pero siempre desde una convivencia nosótrica o comunitaria y, más allá de esta, apuntaría hacia una cosmovisión nosótrica que conlleva a una ¿cosmovivencia? entre la especie humana; incluso, no sólo del hombre sino de una interrelación de éste con todo lo existente, buscándose una relacionalidad equilibrada, es decir, una convivencia holista con el todo (flora y fauna); es también convivencia generadora no únicamente de habilidades sino de transmisión-adquisición de saberes a través del trabajo:

La ayuda mutua o guetza (da’an) constituye un excelente espacio y oportunidad para aprender no sólo la historia y hechos relevantes que se comparten, sino la noción del tiempo, calendario agrícola y la clasificación de los cultivos, además de escuchar distintos tipos de literatura, sobre todo, cuentos y leyendas locales.

Conocimientos históricos del pueblo, literarios, en los cuales leyendas, mitos, etc., contienen la visión propia del mundo y la manera correcta de estar en el mismo, en otras palabras, son formas de transmitir conocimiento y educación moral: “el trabajo como una fuente de conocimiento, pero también como una forma de adquirir responsabilidad frente a la vida […] …y virtudes, como la honestidad y la honradez por medio del trabajo. Así se transmite y adquiere la continuidad del pasado en el presente.

Da’an no se circunscribe a lo meramente imperioso, es decir, al trabajo primario para la necesaria subsistencia sino también es apoyo circunstancial y espontáneo. Es entendimiento de la limitación humana y la necesidad de superarla: un necesitar del otro; un: todos necesitamos de todos. Así la limitación se supera y, por ende, se da la potenciación de toda actividad humana y lo humano.

4.2. Como festejo

No únicamente es apoyo o ayuda sustentada en el trabajo o actividad alguna, lo cual se ubica en un plano físico, sino también significa dar para recibir…, que se ubica en lo festivo. Éste modo encierra connotación: a) comoayuda (porque hubo una necesidad de apoyo al requerirlo) que debe devolverse al auxiliador cuando posiblemente lo requiera, sea corto, mediano o largo plazo; no debe olvidarse esa ayuda o apoyo que una vez se necesitó y, por tanto, habrá que devolverla, enlistarla incluso para que no se olvide que existe una vuelta de responsabilidad, porque en este mundo todos necesitan de todos. Nada de lo que se tiene es suficiente y nadie es autosuficiente; así como se recibe se debe de dar: “es un don que se ofrece como ayuda en las necesidades y festejos, y que impone la obligación á la persona que la recibe á devolverla en caso igual.” Da’an o Dar para después recibir…, es correcta interpretación: primero se da para después tener la posibilidad de recibir, no al revés. Sólo así la responsabilidad adquiere matiz moral; el adeudo es también moral no sólo material. La ambivalencia del adeudo afinca cumplimiento y corresponsabilidad, así como b) buena voluntad: dar de más por el simple hecho de sentirlo así…, algo fuera de la lista, sin contar lo que se me debe…. Tal es la connotación de Da’an o guetza en su dimensión festiva: apoyo y buena voluntad. 

De lo anterior puede inferirse una categoría que abarca la esfera moral de la comunidad, que es columna vertebral de la comunalidad y fundamenta la filosofía de la comunalidad: la Reciprocidad. Tal categoría, permea el sentipensar de na savi (Gente de la Lluvia), de Mesoamérica y América autóctona. 

Tal reciprocidad, también puede observarse en la siguiente categoría.

5. Ko’on tindeeo ta’anyo: Apoyémonos

Ko’on: vamos; tindee: ayudar, apoyar; o: nosotros; ta’any: recíproco; o: nosotros. Se traduce como Vamos a apoyarnos mutuamente o en su acepción simple y categorial Apoyémonos. Categoría cifrada en la relación intrínseca entre filosofía moral (teoría) y moral filosófica (práctica). 

Costumbre que proviene desde el mundo precolonial “y tiene como objeto prestar ayuda material o moral a una persona cuando la necesita”. Dado el momento o circunstancia, se siente la necesidad de apoyar al otro, pues se siente su problema como propio, ya que se ha aprendido a sentirlo en el ejercicio constante y ancestral: “porque así nos lo enseñaron nuestros papás, así vimos que lo hacían, vamos y le damos algo, porque es un pariente o porque tenemos amistad con él o con sus hijos, le damos lo que podemos”. Lo que importa es hacerlo, no a quien o a quienes. Da lo mismo al familiar que al vecino o conocido. Y esto es así porque refuerza la cohesión comunal y hasta de comunidad a comunidad.

Ko’on tindeeo ta’anyoo no sólo es material, puede serlo también de presencia personal que conlleva consuelo o alegría en momentos difíciles, lo mismo que en el acomedimento; acomedirse, presencia y apoyo material y/o económico es la manifestación de ko’on tindeeo ta’anyoo…, siempre de modo espontáneo, voluntario. ¿Qué tan voluntario?, sería la pregunta; la respuesta se ubica en el entendido de que en esta vida la necesidad o carencia es incontestable, de ahí que tarde o temprano se presente tal situación en el individuo concreto y Ko’on tindeeo ta’anyoo es solución o parte de la misma a ese problema concreto.

Así pues, no existiría en el mundo la buena voluntad en sí o por sí, no al estilo kantiano; sino existe la comprensión profunda de la carencia o necesidad humana y la comprensión amplia de que algún día se puede necesitar del otro, pero sin que se exija la vuelta de mano o devolver el favor, sino que debe ser o sentirse voluntariamente. 

La moral ñuu savi posiblemente encuentre en Ko’on tindeeo ta’anyoo su corolario de solidaridad y apoyo mutuo. Quizás sea la máxima expresión dentro de la moral práctica y la categoría por excelencia de este pensamiento ético. Lo sería por la libertad que encierra en sí en relación con el actuar del individuo concreto. No obliga al sujeto ni lo sujeta a sanciones por parte de la comunidad; pero existe la posibilidad de no encajar dentro de la comunidad…., ““no pensamos que la vamos a recuperar, ni se lleva la cuenta; es una cosa voluntaria […] es espontáneo […] de buena voluntad como es nuestra costumbre […] es la ayuda a un hermano del pueblo.”” Tal sería la moral implícita en Ko’on tindeeo ta’anyo, fundamentada en la reflexión introspectiva, fortalecedora de conciencia individual y colectiva. 

*Filósofo Ñuu Savi

Referencia:

1.-Posiblemente no sea algo peculiar del Tu’un Savi o mixteco, sino una característica propia de todas las lenguas autóctonas mesoamericanas.

Carlos Lenkersdorf hace un estudio interesante sobre la nosotridad, por así decir, del mundo tojolobal, en las obras: Filosofar en clave tojolobal y Los hombres verdaderos. Voces y testimonios tojolobales.

2.- Se aclara que Ndoo es para algunos pueblos, no para toda La Mixteca; se ha tomado ndoo porque es la desinencia de los discursos empleados en la presente investigación; no obstante, la voz nosótrica siempre aparece en cualquier variante dialectal del tu’un savi o idioma mixteco. También habrá de aclararse que cuando se enfatiza es necesario decir: Mee ndoo: Nosotros mismos.

3.- Ubaldo López García. “Discurso en la toma de posesión” (Párrafos 1 y 2), El uso cotidiano y ceremonial del mixteco en Apoala, Oaxaca. Tesis de Maestría, CIESAS-INI, México, 1988.

4.-Ndataka: reunión; da’a: hijos; ñuu: pueblo o comunidad. Reunión de los hijos del pueblo o asamblea comunal.

Es la instancia en donde se define la voluntad comunal a través de la deliberación para llegar a una toma de decisiones, a la que generalmente se llega por consenso. La Asamblea se organiza para atender todos los asuntos que atañen a la vida comunal, como serían los relativos al territorio, al poder político, al trabajo colectivo, la fiesta comunal o cualquier otro asunto relacionado con la comunidad o pueblo.

5.- Marcello Carmagnani. El regreso de los dioses. El proceso de reconstitución de la identidad étnica en Oaxaca. Siglos XVII y XVII, p. 105. Segunda reimpresión 2004, FCE, México, D. F.

6.-Nelly Robles. “El mundo mixteco. Medio físico y división del territorio”, México desconocido, p. 32.

7.-Ubaldo López García. Op. cit., “Tu’un sa’a vili: Itakuutsa (Discurso-parangón: Ramo de flor serán”), párrafos 17 y 18.

8.-Ciudadano es concepto occidental que exige ciertos requisitos para considerarse tal y, por lo mismo, poder ejercer sus derechos y obligaciones; v. gr., a los 18 años se puede ejercer el derecho y obligación al voto libre. Pero sobremanera, es un miembro más en y de la sociedad

Da’a ñuu no es un miembro más sino el hijo de la comunidad, entendida esta como una gran familia y no como elementos reunidos dentro de la sociedad. La comunidad-familia se auxilia, se protege, goza de la fiesta patronal y trabaja para sí misma; tal es el sentido de comunalidad. La comunidad-familia otorga derechos y da obligaciones, protege y exige a su hijo.

9.-Ubaldo López García. Op. Cit.“Tu’un sa’a vili: Itakuutsa (Discurso-parangón: Ramo de flor serán), párrafo 18.

10.-Juan Julián Caballero. “La educación familiar y comunitaria en la Mixteca oriental”, Educación y cultura. Formación comunitaria en Tlazoyaltepec y Huitepec, Oaxaca, p. 81. CIESAS, México, 2002.

11.-Abraham Castellanos Coronado. El Rey Iukano y los hombres de oriente. Leyenda inspirada en los restos del “Códice Colombino”. p. 85. A. Carranza e Hijos, Impresores, México, D. F.

12.-Mariano López Ruiz. “XXVIII. Nacimiento de Citlaltémoc”, Ita Andwi. Leyenda Mixteca, p. 185. CONACULTA, México, 2008.

13.-José Antonio Gay. “Capítulo IV. Organización, artes y costumbres”, Historia de Oaxaca, p. 47. Cuarta Edición 1988, Editorial Porrúa, México.

14.-Abraham Castellanos. “IX Quetzalcóatl y las artes”, Al caer el sol. (Desde mi celda). Teogonías mexicanas dedicadas a la niñez, a los maestros y a los artistas, p. 66. Negritas mías. Imprenta de A. Carranza e Hijos, México, D. F., 1914.

Tal personaje es Ya koo tidaa kuii (Ya: Señor; koo: culebra, víbora; tidaa: pájaro; kuii: verde): Señor culebra del pájaro verde o Señor Nueve Viento, que es el héroe cultural y prototipo de Taa nisa´un. Aunque Castellanos emplea el término Quetzalcóatl, lo hace por lo familiar que resulta el nombre, pero finalmente es por alusión al personaje mítico mixteco que, desde luego, es casi el mismo Kukulkan entre los mayas y posiblemente Viracocha entre las culturas andinas.

15.-Manuel Martínez Gracida. “Máximas y consejos. Consejos de un padre amoroso a su querido hijo”, Civilización Mixteca: Historia antigua de la Mixteca, p. 443. Manuscrito, Tlaxiaco.

16.-Manuel Martínez Gracida. “Máximas y consejos. Consejos de una madre a su amada hija”, Civilización Mixteca: Historia antigua de la Mixteca, p. 445.

17.-Ibidem, p. 446.

18.-Ibidem, p. 447.

19.-Idem.

20.-Manuel Martínez Gracida. “Máximas y consejos. Consejos de un padre amoroso a su querido hijo”, Civilización Mixteca: Historia antigua de la Mixteca, p. 443.

21.-Abraham Castellanos. “IX. Quetzalcóatl y las artes”, Al caer el sol (Desde mi celda. Teogonías mexicanas dedicadas..., p. 66.

22.-Ibidem, p. 67.

23.-Ibidem.

24.-Juan Julián Caballero. Op. Cit., pp. 94-95.

25.- Ibidem, p. 95.

26.- Ibidem, p. 161.

27.- Mariano López Ruiz. “XX. Retorno de los novios”, Ita Andewi. Leyenda Mixteca, p. 122.

28.- Carmen Cordero Avendarño. “III. Vamos a ayudar a nuestro hermano “ko’o tindeo tanyoo”, El combate de las luces. Los tacuates, p. 96. Museo de Arte Prehispánico de México “Rufino Tamayo”/Biblioteca Pública de Oaxaca, Oaxaca, México, 1992. 

29.- Ibidem, p. 97.

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