Inicio / Pueblos Plurinacionales / Las vivencias detrás de los surcos en Sinaloa

Las vivencias detrás de los surcos en Sinaloa

Unos 40 niños y niñas formaban una cuadrilla que se dedicaba a deshierbar, mientras los adultos cortábamos chille morrones


Texto y fotografía: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

Me llamo Ana y soy jornalera, nací en Chiepetepec, municipio de Tlapa. Antes vivía en Acapulco porque mis papás nos llevaron para allá desde que yo tenía como seis años, ahí crecimos y ahí me casé y tuve a mis hijos. Luego me separé de mi esposo en 1996 y me quedé sola. Mi mamá me dijo que me fuera para Sinaloa con mis hermanos. No quería irme porque no conocía.

Mi trabajo era lavar ropa de los ricos. Al final me animé y vendí mi casa en Acapulco en 2 mil pesos, sólo saqué la ropa y el resto de mis cosas se quedaron.

Me fui con mis cuatro hijos, el mayor tenía 7 años y ahorita ya tiene 38, y además estaba embarazada. Llegamos al campo Isabeles en Sinaloa, pero vi que no me iba a alcanzar el dinero si trabajaba sola, así que mi hermano me dijo que buscáramos otro campo donde me pudieran ayudar los niños para que rindiera más el dinero. Nos fuimos a Navolato porque en ese campo sí aceptaban niños. Ganaba 300 pesos a la semana con ayuda de mis niños, estaban chiquitos, pero no teníamos para comer.

No pudieron estudiar mis hijos porque se dedicaron a trabajar. Unos 40 niños y niñas formaban una cuadrilla que se dedicaba a deshierbar, mientras los adultos cortábamos chile morrones. Eran muchos niños porque cada familia tenía como cuatro o cinco hijos, y ganaban 300 pesos a la semana, igual que los grandes.

Entre mis hijos y yo juntamos 3 mil pesos y nos venimos para Chiepetepec. En el pueblo empezaron a ir a la escuela los sábados en la tarde y el más grande estudió hasta la secundaria con el programa del Conafe en los campos. A Navolato fuimos siete años.

En 2003  fuimos al campo Nogalitos y luego al campo Gallo. De ahí nos invitaron a Baja California y trabajamos en el campo Piloto, pero como pagaban poco nos regresamos a Sinaloa al campo La Pequeña, estuvimos dos temporadas.

En el 2006 llegamos al campo de La 20, y hasta ahora seguimos acudiendo al corte de chile morrón. Al principio nos pagaban 170 pesos al día, pero le fueron subiendo y este año ya ganamos 331 pesos al día. Si trabajamos por tarea pagan a 5 pesos la cubeta, pero prefiero trabajar por día porque ya tengo 62 años y me canso.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *