Cada año, los jornaleros emigran a los campos agrícolas para obtener un dinero extra para la celebración de Día de Muertos o las fiestas decembrina, pero en esta ocasión salen para buscar subsistencia ante la sequía que dejó el cambio climático en la región.

Texto: Kau Sirenio
Fotografía: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
La sequía en la costa-montaña de Guerrero desplazó a familias indígenas a buscar sobrevivencia a los campos agrícolas del norte del país. 160 jornaleros y jornaleras: 86 mujeres y 74 hombres migraron en tres autobuses al corte de chile morrón de la empresa Divemex de Sinaloa.
De acuerdo con el boletín que publicó el Centro de derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan el desplazamiento por la sequía a los surcos en Sinaloa viajaron: 36 niños y 33 niñas de 0 a 17 años.
El documento desglosa que de 0 a 5 años de edad se registraron 17 niños y 10 niñas; de 6 a 11 años hay un total de 28 niñas y niños; de 12 a 15 son 13 los que migraron y sólo uno de 17 años.
En las comunidades indígenas de la Montaña, la niñez trunca sus sueños para seguir sus estudios. En este año, vez 26 infantes no tienen estudios, contando los 12 niños de cero a 2 años, mientras 14 cursaron algún grado de preescolar. La mayoría tiene algún grado de primaria con 70 jornaleros y jornaleras y 40, secundaria. Sólo nueve tuvieron educación media superior y uno fue a la universidad.
“La milpa se atrasó un poco, ahorita ya estuviera jiloteando” dijo, Natalio.
Añadió: “Empecé a trabajar en el 2001 cuando tenía 15 años. Poco a poco empecé a organizar a la gente para el trabajo en los campos agrícolas. La verdad hay muchas necesidades. En el campo 20, con la empresa Divemex en Sinaloa, una cubeta de chile la pagan a 5 pesos. Los más rápidos cortan hasta 200 cubetas de chile y los más lentos unas 100 o 50”.
“Las jornaleras y jornaleros que viajaron a los campos de Sinaloa, donde la violencia está a todo galope, son de los municipios más pobres como Tlapa, Copanatoyac, Alcozauca, Cochoapa el Grande y Olinalá. El grueso de la población fue de las comunidades de Chiepetepec, La Libertad, Almolonga y Ocotepec. A pesar de que son comunidades cercanas a los municipios están abandonadas y con una desigualdad profunda” sostiene Tlachinollan.
Como cada año, los jornaleros emigran a los campos agrícolas para obtener un dinero extra para la celebración de Día de Muertos o las fiestas decembrina, pero en esta ocasión salen para buscar subsistencia ante la sequía que dejó el cambio climático en la región.
Sin embargo, en esta temporada alta de migración las esperanzas de las familias indígenas están en los surcos. “Del 1 al 5 de septiembre han migrado 108 hombres y 107 mujeres, 40 niñas y 32 fueron niños, a empresas agroindustriales y rancherías de Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Jalisco. Todos originarios de los municipios de Cochoapa el Grande, Tlapa, Copanatoyac y Zapotitlán Tablas, donde la violencia se ha enseñoreado” detalla el organismo defensora de derechos humanos.
Agrega: “El martes 8 de septiembre, las familias jornaleras empezaron a llegar desde las 11 de la mañana a la delegación de Tres Caminos, municipio de Tlapa. La trabajadora social de la empresa llamaba a todos para que se registraran. Personal de Tlachinollan también hizo lo propio. Natalio, encargado de reunir a la gente, contaba que la mayoría se va porque no se pudo lograr parte de su milpa por la sequía que golpeó la región”.
A las 2 de la tarde, las familias seguían arribando en carros con sus grandes maletas, costales de ropa, cobijas y algunos enseres domésticos. Media hora después, la trabajadora social del campo agrícola llamó a los jornaleros y jornaleras para leerles un documento con las condiciones de la empresa y los beneficios.
“Entre las condiciones, los horarios de trabajo son ‘de 7 de la mañana a 2 de la tarde, y de empaque de 9 a 8, tendrán un día de descanso a la semana’. También considera la hidratación, uso de sanitario, seguro social de manera gratuita a menos que sean necesarios procedimientos quirúrgicos, mujeres embarazadas que se pueden caer en las jornadas donde están expuestas a las inclemencias del tiempo” reconstruye, Tlachinollan.
La trabajadora social dijo que en los surcos no habrá acoso laboral, sexual; discriminación, maltrato, intimidación y extorsión y lo pueden reportar al número de la empresa, o a la trabajadora social o algún personal que le tengan confianza. “La lista de las condiciones y derechos es larga. Al final de la lectura del documento todos pasaron a firmar”.
Una vez que terminaron de firmar el documento dio inicio el trajinar de las familias. Tomaron sus pertenencias para colocarlas en la cajuela de los autobuses. Uno a uno fueron subiendo a sus asientos. Estarán llegando durante la madrugada del jueves al campo 20 de Sinaloa.









