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Desastres en la Montaña

Justicia para Ranferi Hernández Acevedo

a 9 años del artero asesinato

al lado de su esposa, su suegra y su ahijado

En el día de los Pueblos Indígenas

los gobiernos siguen sin revertir

el abandono secular y la desigualdad social

que los hunde en el fango del olvido  

Zapotitlán Tablas, Guerrero. Habitantes de la comunidad me’phàà de Escalerillas Lagunas reprocharon la falta de ayuda por parte del gobierno del estado a más del huracán John en 2024 en la región de la Montaña. Foto Salvador Cisneros Silva.

Escribe: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

La Montaña de Guerrero sigue padeciendo los estragos de los huracanes. Poco se sabe de los destrozos que ha causado en solo 4 días el huracán Simón.  Llegó a las costas de Guerrero a las 6 de la tarde del miércoles 7 de octubre. Las lluvias se intensificaron en las partes altas y los cerros se reblandecieron. El lodo escurrió y las piedras rodaron sobre los caminos y carreteras maltrechas. Los postes de luz quedaron derribados por los fuertes viento. El 9 de octubre Simón alcanzó los 120 kilómetros por hora y en la tarde aumentó a 167 km/h. Los ocotes y los encinos fueron arrancados por la furia de los vientos. Las grietas se extendieron y profundizaron causando muchos derrumbes imposibles de remover con picos y palas. La desolación y el abandono calan hondo entre la gente de la Montaña que resiste y se organiza para enfrentar los embates de la naturaleza.

En las localidades de San Lucas, Tierra Blanquita y San Miguel Amoltepec, del municipio de Cochoapa del Grande, se desprendió la cresta de un talud que cubrió un buen trecho de la carretera que comunica con la cabecera municipal. Los habitantes tuvieron que caminar en medio del lodazal. Desapareció el pavimento que se fue a un barranco a la altura de la iglesia de San Lucas. Las autoridades comunitarias se comunicaron con la Comisión de Infraestructura, Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG), pero les dijeron que no contaban con retroexcabadora. Como pudieron se cooperaron para contratar una maquina por media hora. Con este intento no lograron abrir el paso porque el cerro seguía derrumbándose. Una comisión caminó hasta Cochoapa el Grande para pedir la intervención del presidente. Medio abrieron, pero el sábado 10 se volvió a tapar el camino por el deslave del cerro.

Los escurrimientos de lodo y agua continúan, por eso la fatiga es mayor porque a cada momento se obstruye el paso. No hay luz eléctrica en varias comunidades por la caída de los postes de luz. La CFE no le da prioridad a las comunidades indígenas para restablecer los servicio. Con el pretexto de que los caminos están trozados no acuden a los lugares donde se requiere su apoyo. El abandono es mayor entre más alejadas estén las comunidades. En San Miguel Amoltepec el Viejo y el Nuevo, Tierra Blanquita y San Lucas desde hace 18 meses no tienen la visita de los médicos mucho menos abrigan la posibilidad de que lleguen las caravanas de salud, porque ya no funcionan. Para las personas enfermas es imposible que puedan ser atendidas en sus comunidades. Se requiere dinero para acudir a Tlapa, pero es inviable por lo caro del transporte y por la obstrucción de los caminos.

El camino de Metlatónoc está trozado por las barrancas que se han formado en lo que quedó del maltrecho pavimento. A pesar de que más de una centena de comunidades salieron a protestar por lo pésimo de la carretera, el gobierno del estado ha postergado ssu atención, arguyendo que no hay presupuesto. La situación actual se ha agravado porque hay tramos intransitables y derrumbes que ponen en riesgo a las personan que transitan. Algunos se aventuran a cruzar el lodazal, pero no lo logran. Las llantas del carro patinan y se cubren de lodo.

El tramo carretero de Cochoapa el Grande a la comunidad de Zitlaltepec quedó destrozado, pero lo peor está rumbo a la comunidad de Huehuetepec, cerca del crucero de la carretera Tlapa-Marquelia. En esa zona la lluvia no ha parado desde el 6 de octubre. En las mañanas las maquinas que ahí trabajan abren paso, pero por las tardes se desgajan los cerros por las lluvias.  En los tramos afectados como Ojo de Luna-Zitlaltepec hay más de 20 carros que quedaron atascados desde el 9 de octubre por la gran cantidad de lodo que engrosó varias capas a causa de las fuertes lluvias.

La carretera de Mexcalapa y Mexcaltepec, municipio de Acatepec que comunica a Ayutla de los Libres quedó completamente cubierta por la tierra. Las comunidades del municipio Ñuu Savi que tienen más afectaciones por el deslizamiento de la tierra son El Coyul, La Concordia, El Coquillo, Quiahuitepec, La Palma, San Felipe, El Mezón Zapote, El Charquito, Ocote Amarillo, El Charco, San Pedro y Candelaria.

Desde el 7 de octubre habitantes y transportistas de la ruta Buena Vista-Cuixinipa han solicitado a las autoridades municipales y estatales su intervención para que atiendan las malas condiciones de las carreteras. Exigieron al titular de la CICAEG que realicen trabajos de calidad de las carreteras que con cualquier lluvia hay hundimientos y grietas por el pésimo material que le aplican. Las mujeres, hombres, niñas y niños han tenido que abrir camino a pico y pala para no quedarse incomunicados. Con la presión de la población se logró que el sábado 10 de octubre las máquinas abrieran su principal camino.

En el tramo de Llano Maizal, anexo de Yerba Santa el derrumbe cubrió ambos carriles de la carretera los árboles caídos y el lodo truncaron el camino. Lo mismo pasó entre Yerba Santa y Puerto Buena Vista. Los pobladores trataron de abrirse paso con pico y pala, pero es imposible remover el lodo. En Barranca Xoco, municipio de Acatepec las afectaciones llegaron a una cancha techada de la comunidad que quedó bajo el lodo y con montones de plantas arrastradas por el agua.

En el crucero de Cerro Gavilán y Mexcaltepec, municipio de Acatepec la espesa neblina impide ver por completo el deslave del cerro, los vehículos tienen que conducir con mucha precaución y detenerse por los árboles que quedaron atravesados. Con dificultades los motociclistas lograban pasar, pero esto no resuelve los destrozos que hay su camino.

La incomunicación es un problema añejo que enfrentan las comunidades principalmente en la temporada de lluvias, porque no hay dinero para repararlas. Año con año los derrumbes se multiplican y solo se remiendan. La falta de mantenimiento provoca que varias localidades como Tres Cruces, municipio de Acatepec se encuentren aisladas a causa de la torrencial lluvia, la densa niebla y los ríos de lodo y piedras que cortan los caminos. Lo preocupante es que no pueden realizar actividades esenciales, sobre todo las que tienen que ver con el trabajo agrícola para garantizar su alimentación.

En el municipio de Santa Cruz del Rincón cayeron rocas y árboles sobre la carretera. En el camino hacia Tierra Colorada y Coacoyul el derrumbe arrastró piedras grandes, árboles y lodo que vuelve resbaladiza la carretera. También se reportó un pequeño derrumbe sobre la carretera Tlapa-Marquelia, en una curva del crucero de Espino Blanco, en el municipio de Malinaltepec. En la carretera que va a La Soledad, municipio de Malinaltepec, el concreto presenta hundimientos, grietas y varios deslaves a lo largo de 300 metros. La gente tiene que caminar porque los carros no pueden pasar.

La comunidad de Metlapilapa, municipio de Tlacoapa, no pudo salir por varios días hacia Ayulta de los Libres ni por la vía de Tlapa. La brecha que hay entre Totomixtlahuaca y Tenamazapa quedó sepultada. Las personas solicitaron ayuda a las autoridades a través de las redes sociales porque hay personas enfermas de la tercera edad y mujeres embarazadas que requieren de atención médica en Tlapa.

A pesar que la maquinaria  retirara los escombros de las carreteras entre Puerto Guayabo, Tilapa y Espino Blanco, así como en Tlapa, Xalpatláhuac, Atlamajalcingo del Monte y en las localidades de Paraje Montero, Colombia de Guadalupe, la lluvia no cesa y sigue obstuyendo los caminos.

De acuerdo con Protección Civil de Guerrero hasta el 10 de octubre reportaron cinco municipios de la Montaña con nueve derrumbes en Tlacoapa, Santa Cruz del Rincón, Acatepec y Atlixtac; así como tres postes de la CFE caídos en Malinaltepec y Santa Cruz del Rincón. Las viviendas afectadas que reportó Protección Civil fueron en Malinaltepec, una de ellas colapsó, dos tuvieron desprendimiento de techo de lámina y tres sufrieron daños por derrumbe de tierra. En los resultados preliminares del 8 al 10 de octubre no incluyeron otros municipios como Cochoapa el Grande, a pesar de que ha habido más derrumbes que en otros municipios más céntricos.

El recuento preliminar de los daños que hace el gobierno estatal no representa lo que sufren las comunidades indígenas en la Montaña. Hombres y mujeres se han tenido que organizar para abrir los caminos. Tienen que hacer llamados urgentes mientras mujeres, niños y hombres caminan con sus herramientas en medio del intenso frío para quitar los escombros y remover las gruesas capas de lodo. Quedarse atrapados en lo alto de la Montaña es seguir hundiéndose en el pantano de la pobreza, padeciendo el desprecio, la desatención y la exclusión por parte de los gobiernos mestizos.

Las comunidades indígenas han sufrido graves afectaciones por el huracán Simón; sus casas, escuelas, casas de salud y las carreteras tienen múltiples daños. Lo peor es que los pueblos siguen en el olvido, padeciendo los engaños y los malos servicios que tienen en las cabeceras municipales. Tienen que pelear con la autoridad municipal para que por lo menos les toque una obra al año. Se trata de migajas que ofrecen los presidentes para sobrellevar las múltiples demandas que plantean las comunidades. Les regatean las obras a las comunidades que más lo necesitan porque saben que ofreciendo dinero a los líderes o al comisario municipal pueden negociar la obra programada para el siguiente año y así quedarse con el dinero presupuestado.

El abandono y el olvido salen a flote con los grandes lodazales en los caminos, se remarcan en las grietas de las obras que mal construyen y quedan evidenciadas las triquiñuelas de los gobernantes que han dejado en el abandono y el pantano del olvido a las comunidades que más lo necesitan. En la Montaña en esta temporada no habrá maíz porque no llovió a tiempo y el agua de los huracanes solo vino a causar destrozos a sus caminos, sus parcelas y sus viviendas. En la Montaña los desastres naturales, las desigualdades sociales y la violencia delincuencial tienen a los pueblos enfrascados en una lucha sin cuartel, peleando palmo a palmo sus derechos, en medio de la persecución y encarcelamientos de los defensores comunitarios.

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