
La falta de docentes se ha convertido en una crisis y un atentado contra la educación de las niñas, niños o jóvenes.
En la Escuela Secundaria Técnica Número 289 «Josefa Ortiz de Domínguez» de la comunidad de Juanacatlán con clave de centro de trabajo 12DST0289E hacen falta profesores o profesoras de las asignaturas de artes, inglés y un directivo.
Fundada en el 2005, con la planta docente completa, pero ahora solo quedan seis personal docentes. Los perjudicados son los 68 alumnos: 33 niños y 35 niñas, sin que las autoridades de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) les garanticen el derecho a la educación.
Texto y fotografía: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
Hace más 3 años 181 niñas y niños indígenas se quedaron sin clases de inglés, artes, matemáticas y con precaria infraestructura en las escuelas secundarias de las comunidades me’phaa-bathaa de Juanacatlán y San Juan Puerto Montaña, municipio de Metlatónoc, en la Montaña de Guerrero, uno de los municipios más pobres del país, a las autoridades educativas del estado no les importa la educación en las comunidades más pobres, siguen estando en el abandono.

De las 10 escuelas secundarias de la zona 22 de la Montaña, que cuenta con mil 521 estudiantes, en casi la mitad hace falta personal. Se suma Cochoapa el Grande con la falta de cuatro maestros y maestras; en Xochihuehuetlán faltan docentes de arte y tecnología; en Coyahualco falta una persona de intendencia; en Totolapa a los maestros no les han pagado; y ninguna tiene secretarias y prefecturas.
Desde hace décadas la Montaña ha sido marginada y sus comunidades discriminadas. La falta de docentes se ha convertido en una crisis y un atentado contra la educación de las niñas, niños o jóvenes. En la Escuela Secundaria Técnica Número 289 «Josefa Ortiz de Domínguez» de la comunidad de Juanacatlán con clave de centro de trabajo 12DST0289E hacen falta profesores o profesoras de las asignaturas de artes, inglés y un directivo.
Fundada en el 2005, con la planta docente completa, pero ahora solo quedan seis personal docentes. Los perjudicados son los 68 alumnos: 33 niños y 35 niñas, sin que las autoridades de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) les garanticen el derecho a la educación.
Al director de la escuela “Josefa Ortiz de Domínguez”, Fidel Bruno, hace tres años se le complicó la diabetes y fue hospitalizado. Pidió permiso por el acuerdo presidencial cuando lo empezaron a dializar. Se agravó su salud y dejó de acudir a la escuela por seis meses más. Al final se jubiló. Jesús León quedó como director encargado aunque su responsabilidad es estar frente a aula.
El maestro de inglés, Jesús Galeana Télliz, pidió su cambio de escuela. Sólo iba unos días porque tenía que viajar más de 6 horas para dar clases en la comunidad de Barranca Pobre, municipio de Acatepec. Ahora está en Metlatónoc con sus horas juntas. Por su parte, Quinita Larios Ortiz, la maestra de artes tuvo que prepararse porque el secretario de educación le dijo que se quedaría con el trabajo cuando se titulara como licenciada en artes, pero cuando llegó el gobierno de Claudia Sheinbaum la dejaron a la deriva hace dos años y medio.

El presidente del comité de padres de familia Nicolás Santiago señaló que “la SEG hace los cambios de maestros, pero no reponen los espacios vacíos que quedan. Al gobierno no le importa porque somos indígenas, pero el hartazgo va a llegar y los padres de familia nos vamos a levantar para pelear por los derechos de nuestros hijos. En la región siempre somos los golpeados, pero si estuviera el líder Cándido Félix cerraría las carreteras y levantaría la voz contra el gobierno”.
Por su parte, la Escuela Secundaria Técnica Número 293 «Miguel Hidalgo y Costilla», con Clave del Centro de Trabajo 12DST0293R, de San Juan Puerto Montaña, municipio de Metlatónoc, se fundó en 2005, y siempre ha tenido problemas por falta de personal. Durante el ciclo escolar 2025-2026, cuenta con 57 niñas y 56 niños que no reciben las clases completas porque las autoridades educativas no atienden la falta de maestras y maestros.
La falta de maestros viene desde el 2011 que se quedaron sin maestro de artes. La directora Delfina llegó en el 2016, desde entonces se ha encargado de la clase cada vez que puede porque debe ocuparse de la administración de la escuela. El problema se profundizó cuando al maestro Adán de matemáticas le dio una embolia en el 2019 y tuvo que ausentarse; posteriormente se jubiló en 2021. A pesar de que la secundaria llevó el dictamen de baja del maestro Adán a la Secretaría de Educación Guerrero, hasta la fecha no han enviado otro maestro ni han considerado pagarle las horas que el otro maestro de matemáticas se quedó cubriendo.
En el 2019 llegó un maestro de español con 25 horas, pero atiende 30 horas en los 6 grupos sin que le paguen las horas restantes. La SEP considera sólo cinco grupos en la secundaria y dice que no es su responsabilidad pagar las cinco horas extra. “La SEP se ha quedado con 19 horas, sin saber quién está cobrando por eso”, mencionó con preocupación una madre de familia.
El maestro de inglés que tenía 33 horas pidió permiso desde enero del año pasado sin goce de sueldo. La SEP envió un maestro interino para el periodo enero-junio 2026, pero sólo le dio 14 horas. El 8 de diciembre de 2025 hubo una mesa de trabajo con la jefa de departamento de escuelas secundarias, la maestra Otila; el director general de secundarias, Rafael Ramírez Avilez, y los secretarios del director del personal, quienes se comprometieron a dar las 33 horas completas de inglés y las horas que quedan pendientes al maestro de matemáticas, pero no cumplieron con los compromisos de la minuta.
La escuela no cuenta con cancha y cuando llueve se hace mucho lodo. Hace falta una biblioteca para fomentar la lectura. Lo más grave es que hay estudiantes de nuevo ingreso que no saben leer ni escribir, en muchos casos no conocen el abecedario, las vocales y números. Los maestros tienen que hacer horas extra para enseñarles. De los 113 estudiantes, 80 tienen rezago educativo. Cuatro alumnos de primer año no se saben el abecedario, las vocales y los números. Se dedican más a trabajar en los campos agrícolas que al estudio.
Cada mañana alumnas y alumnos caminan hasta cuatro horas para ir y regresar de la escuela. Sus comunidades son Yucunduta, San Lucas, Francisco I Madero, San Antonio y Colonia de Guadalupe. Los que alcanzan un promedio mínimo de 8 se quedan en el albergue del INPI, pero las condiciones de marginación social no les permiten a todos llegar a esa calificación. A los niños que quedan fuera del beneficio se les hace un hueco en el estómago por el hambre. Cuando les va bien comen un poco de chicharrón. En el albergue les niegan un plato de frijol porque no están en la lista.
La pobreza obliga a sus familias a migrar a los campos agrícolas del norte del país, por lo que se van de uno, tres o hasta seis meses y durante ese tiempo no estudian porque tienen que ir al corte de chile jalapeño, tomate y jitomate. Más de la mitad de las familias de las comunidades Yucunduta, San Antonio y de San Juan Puerto Montaña migran.
“El gobierno lo que quiere son cifras para reflejar está funcionando la extensión de becas que hizo. Este 9 de febrero una señora vino a pedir permiso porque dos muchachas ya se fueron a trabajar a los campos agrícolas de Chihuahua, San Luis Potosí, Michoacán y Yucatán por dos meses, y son de tercer grado”, mencionó la directiva.
“La prioridad es la educación de nuestros hijos. Mi hija no tiene clases de artes, ni inglés. Las horas quedaron vacías. Somos jornaleros, pero no queremos que nuestros hijos sufran en los surcos de tomate, chile jalapeño y berenjena. Por eso nuestra intención es que nuestros hijos se preparen y no pasen la misma vida que nosotros en el campo trabajando de sol a sol. A pesar de que no tenemos dinero hacemos el esfuerzo para comprarles sus libretas, sus lápices y uniforme porque el gobierno no da nada. Nos vamos a los campos agrícolas de Michoacán, Sinaloa y Nayarit, donde nos pagan 150 a 200 pesos al día. Nos quebramos la espalda trabajando para que nuestros hijos tengan una educación adecuada y de calidad”, dijo Nicolás Santiago.
Las madres y padres de familia responsabilizan a las autoridades estatales de que sus hijos e hijas no tengan clases. “Nuestros hijos no son de segunda”, dijeron. Los padres esperan que el Estado les garantice maestros para que sus hijos se “enfrenten al mundo. Le pediría a la gobernadora que por favor nos visite más en las escuelas. Se ha hablado mucho de la educación pero no veo resultados. No solo carecemos de maestros, sino de aulas, cancha y no tenemos agua. A la presindenta Claudia Sheinbaum le pedimos que no nos tenga muy olvidados. Que revise el caso de nuestra escuela porque se requieren maestros. Nos tienen abandonados”.
Los estudiantes continúan sobre la cuerda floja de su educación. Las autoridades educativas y el gobierno estatal y federal están en otra órbita. Las comunidades indígenas de Metlatónoc se van a organizar si no les envían a maestras y maestros, desde la comunidad de San Lucas hasta Juanacatlán para hacer una caravana-caminata con estudiantes y maestros a Chilpancingo. Están cansadas de que les nieguen el derecho de estudiar a las niñas y niños de la Montaña.









