
El hospital no cuenta con intérpretes para que hablantes de lenguas maternas se comuniquen con los médicos y enfermeras.
Texto y fotografía: Luis Daniel Nava / periodista nahua
Con ocho meses de embarazo, Ana llevaba dos días de dolor. La sobaron y había tomado remedios tradicionales, pero las molestias continuaron.
Una noche de noviembre de 2025, la adolescente nahua de 15 años y su madre contrataron, con el poco dinero que tenían, un automóvil particular para viajar de su pueblo, Papaxtla, al hospital general IMSS-Bienestar de Chilapa.
Perteneciente al municipio de Chilapa de Álvarez, Papaxta se ubica en los límites de la región Centro, en la entrada a la Montaña de Guerrero, la región con los municipios más pobres de México.
A su madre le dijeron que Ana ya tenía trabajo de parto y que el bebé venía mal, que su corazón latía muy rápido y que era necesario intervenir con una cesárea.
Pero las mujeres no entendían el español, menos los términos médicos. Lo único que sabían era que las cuentas no coincidían, que le faltaban días para que se aliviara.
“No, yo no quiero, falta el tiempo, le faltan tres semanas (para aliviarse); además, con la operación tardará mucho en recuperarse”, respondía en náhuatl la mamá a los médicos y enfermeras, que tampoco le entendían.
Por su experiencia en partos tradicionales, la señora insistía en que a su hija le faltaba tiempo y tenía el temor de que el bebé fuera a salir mal, que era mejor esperar.
“Los médicos le decían que su hija tenía una infección, mucho dolor y que el bebé estaba mal. Pero ella no entendía; tampoco ellos la entendían.
Lo único que hizo fue ponerse a llorar ahí”, recuerda Marcelina Francisco, promotora de salud e intérprete de la Casa de la Mujer Indígena “Zihuachikahuac”, que acudió en su ayuda.
La promotora tradujo a las usuarias y al personal médico, habló con una trabajadora social y confirmó que el bebé estaba maduro y que podía sobrevivir.
La mamá finalmente firmó para que intervinieran a su hija.
Una demanda ignorada

La demanda de que hospitales y clínicas de salud cuenten con intérpretes y personal capacitado para una atención intercultural la planteó desde 1999 la desaparecida Coordinadora Estatal de Mujeres Indígenas, recuerda Isabel Dircio, promotora de la salud materna y partería tradicional en mujeres nahuas.
Fue antes incluso que surgieran las Casas de la Mujer Indígena (CAMI), que se han vuelto en una alternativa para atender a mujeres embarazadas en zonas rurales marginadas. Las CAMI cuentan con intérpretes y parteras tradicionales.
Isabel y Gady Dircio Chautla fueron entrevistadas a propósito del Día de la Lengua Materna que se conmemora el 21 de febrero.
Gady Dircio, coordinadora de la CAMI “Zihuachikahuac” en Chilapa, asegura que a diario en zonas con población indígena llegan mujeres hablantes de lenguas maternas a los hospitales, pero no pueden comunicar sus síntomas; y el servidor que las recibe no les brinda una atención adecuada porque no entiende.
“Es responsabilidad de la institución de salud contar con personal de traducción a las usuarias, sobre todo en regiones donde hay mucha población hablante de su lengua”, asegura Gady.
Comenta que a los funcionarios de distintos gobiernos de Guerrero se les ha explicado de la importancia de tener traductores y profesionales de la salud para atender a personas que llegan de las comunidades, en primer lugar porque es parte de sus derechos.
El inconveniente que siempre han planteado las autoridades estatales es la falta de presupuesto, afirma.
“Eso no lo están comprendiendo las autoridades: lo peligroso que es que a una mujer embarazada o enferma, hablante de su lengua no le pueda entender el personal médico. Prácticamente están atentando contra su vida e integridad. La respuesta ha sido la misma: la falta de presupuesto”, lamenta Gady Dircio.
Isabel expresa queante la insistencia en el 2016, el gobierno de Héctor Astudillo Flores contrató intérpretes en algunos hospitales y hasta en las fiscalías regionales, pero que meses después los corrieron bajo el argumento que no había presupuesto.
Hace un año, agrega, el gobierno federal de Claudia Sheinbaum decretó el 2025 como el “Año de la mujer indígena”.
“Pensamos que se iban a implementar políticas públicas para disminuir la desigualdad de las mujeres indígenas, al menos en el tema de los intérpretes. Pero ni eso fue palpable”, lamenta.
“Nos siguen viendo como parte del folclor, no como personas sujetas de derecho”, reprocha.
Remarca: “Están de por medio la vida de las familias, de las mujeres, de sus hijos. En donde hay más situaciones de violencia y discriminación es en las comunidades con población indígena; y no es por hacernos víctimas, sino es la realidad que se vive”.
La propuesta de las seis casas de la mujer indígena en Ometepec, Chilapa, Ayutla de los Libres, Metlatonoc, San Luis Acatlán y Acatepec, así como de las organizaciones que promueven los derechos de las mujeres indígenas es que contar con traductores o intérpretes en los espacios de salud sea una ley y no dependa de la voluntad de los gobernantes en turno.
El actual gobierno del estado de Guerrero lo encabeza Evelyn Salgado Pineda, del Morena, partido que se ha presentado como de izquierda progresista.
Es la primera mujer en la historia de la entidad que llega al cargo; sin embargo, sus políticas públicas han sido las mismas que gobiernos del PRI y no han cambiado en nada las condiciones de vida ni el acceso a la salud y justicia.










